Medios, redes sociales, buses y demás parafernalia (I)





Decido reabrir el blog, por que si. Por que me da la gana. Y lo hago hablando de semejante entuerto.


En los últimos tiempo el debate sobre la libertad de expresión y los límites de humor está presente, prácticamente en todos los medios y redes sociales. 

Medios y redes sociales. Redes sociales y medios. Hoy en día ambos se necesitan mutuamente y casi no tendrían sentido el uno sin el otro. Los medios necesitan a las redes sociales para difundir su contenido y las redes sociales se alimentan, en parte, de lo que los medios publican. 


El bus de la vuergüenza


Hace unas semanas aparece la noticia sobre un bus que la organización ultra católica Hazte Oir ha puesto a circular por Madrid. El vinilado llama la atención por su mensaje: "Los niños tiene pene. Las niñas tienen vulva. Que no te engañen". Este bus forma parte de una campaña contra lo que ellos consideran un adoctrinamiento en las escuelas por parte del Lobby. 

Obviamente esta campaña me parece absolutamente transfobica y retrógrada. Pero más allá de esto, ¿incita realmente al odio está campaña y podría ser constitutiva de delito? No lo creo. 


"La gente estúpida dice estupideces. ¿Acaso la gente estúpida no tiene derecho a compartir sus opiniones estúpidas?."


Vaya por delante que no soy experta en leyes pero creo que este es un gran ejemplo sobre los límites de la libertad de expresión y no un delito de odio. La gente estúpida dice estupideces. ¿Acaso la gente estúpida no tiene derecho a compartir sus opiniones estúpidas?.

El problema es que aquí estamos hablando de niñas y niños. Y eso es algo sagrado, nuestros menores. Aquí esta el límiteMenores que sufren por pertenecer a una sociedad que no comprende lo que les ocurre. Menores que nacen con el cuerpo correcto. Porque no, su cuerpo no está mal, su cuerpo es perfecto, porque todos los cuerpos lo son, es la sociedad la que les dice que no es así. Menores que pasan por situaciones por las que jamás debería pasar una criatura de esa edad. Menores que tienen derecho a desarrollarse libremente y a ser felices. Así que mejor cállate la boca, trágate tus opiniones estúpidas y métete el bus por donde te quepa. 

El autobús acabó con la prohibición de circular por las calles de Madrid. Y aquí, amigxs, es donde empieza el verdadero entuerto. Si no le hubiéramos dado tanto bombo desde las asociaciones y las redes sociales, ¿hubiera conseguido tanta visibilidad?. 

Ahora bien, admito que la respuesta social y política ante este engendro de bus ha sido más que positiva. No solo las asociaciones LGTBI han condenado la acción. Ayuntamientos, partidos, sindicatos, colectivos, asociaciones, movimientos sociales y sociedad en su gran mayoría han rechazado la circulación del bus por las ciudades y su mensaje. Hace unos años este consenso me hubiera parecido completamente imposible. 

Las redes se movilizaron y en cuestión de horas desde que saltó la noticia miles de memes aparecieron ridiculizando el mensaje.


Mi meme favorito
Hemos ganado el debate social. Todo el mundo está de acuerdo en que la transexualidad infantil es algo que debemos respetar. Pero el verdadero gol nos lo han metido ellos.

Háztelo mirar Hazte Oír sacó varias versiones más del vehículo para evitar la prohibición de circular impuesta por el Ayuntamiento de Madrid y comenzó a argumentar su derecho a la libertad de expresión. Y claro, si nos revolvemos al leer que quieren meter a una twittera de 21 años en prisión por hacer chistes sobre Carrero Blanco...¿quizás deberíamos respetar que la gente estúpida diga sus estupideces, porque al fin y al cabo solo son eso, gente estúpida?. 







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